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¿Por qué nos resulta tan difícil cambiar? ¿A qué se debe?

¿Te suenan estas frases?: "Mañana empiezo….", "Tengo que….", "Me gustaría cambiar, pero…", etc.

 

Ya sea eliminando un mal hábito o incorporando uno más saludable a nuestro día a día, todos pasamos por momentos en que nos llega la necesidad, el entusiasmo o la ilusión de cambiar algo en nuestras vidas.

 

Y hacemos una lista (a veces interminable) de cambios que queremos en nuestra vida.

 

Pueden ser los “clásicos”: dejar de fumar, hacer más ejercicio, aprender inglés, comer de forma más saludable, leer…. O más personales, como retomar aquel proyecto guardado en el cajón, pasar más tiempo con amigos y familiares, dedicarte a esa afición que tanto te gusta….

 

Comenzamos con mucha fuerza y durante unos días, cumplimos nuestros propósitos. Pero…. Después de unas semanas (siendo optimistas) nos vemos haciendo las mismas cosas y de la misma forma.

 

¿Por qué nos resulta tan difícil cambiar? ¿A qué se debe?

 

Los hábitos consumen poca energía una vez que los hemos automatizado, es por eso que cuando decidimos promover en nosotros un cambio nos cuesta tanto, ya que requiere por nuestra parte de mucha más energía psíquica y mental de la que utilizábamos habitualmente.

 

Necesitamos hacer un gran esfuerzo de autocontrol en sustituir nuestros comportamientos habituales (conocidos y cómodos) por otros comportamientos (nuevos e incómodos).

 

El secreto para ¨pelearte¨ con tu cerebro es enfocarte en un solo cambio de hábito a la vez, y hacer un esfuerzo por aproxiadamente 21 dias para que nuestras neuronas se acostumbren al habito nuevo y se vuelva una rutina.

 

¿Que tal empezar hoy?