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Entendiendo mejor el concepto de "proactividad"​

Esta historia que sucedió conmigo compartí con los participantes de un curso de liderazgo hace unos años .

En octubre del año pasado se casaba mi hermana y todos ayudamos a preparar la fiesta. Ese día, cayó un temporal desde temprano, así que se me ocurrió que podíamos colocar cajas de cartón en la vereda de entrada como alfombra para que las personas sequen sus pies antes de entrar a la fiesta. Genial idea!!! Me fui a un supermercado, conseguí varias cajas y lleve a la cocina del salón para colocarlas en la entrada solo antes de que la fiesta comience.

Quince minutos antes de que comience la ceremonia religiosa, pasé de nuevo por el salón para pedir que coloquen la “alfombra de cartón”. Voy a la cocina, y no encuentro los cartones. Pregunto al chico que iba a trabajar de mozo por los cartones, y me dice: “Los cartones viejos? Ah!!! Si, estaban molestando en la cocina entonces agarré y tiré todo.”

“Tirar todo”, significó que mi alfombra se quedó en el recuerdo. Y bueno, suspirar hondo, y a solucionar de otra forma el problema. Y recuerdo que pensé “Bueno, le puedo reclamar la decisión, pero no la proactividad”.

 

“Proactividad….”, “ser proactivo”…. A veces escuchamos esa palabra pero no siempre tenemos bien claro que significa. Entonces….

 

Proactividad es como definimos una actitud en la que la persona asume el pleno control de su conducta de una manera activa, lo que significa tomar la iniciativa de hacer cosas creativas o diferentes para generar mejoras, cambiar una situación y principalmente, que haya una libertad de elegir el camino que queremos seguir.

 

La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

 

¿Sos un profesional reactivo o proactivo?

 

Profesional reactivo: Se ven afectados por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social... Sólo se sienten bien si su entorno está bien. Concentran su tiempo y sus esfuerzos en el círculo de preocupación: en los defectos de otras personas, en los problemas de la empresa y en situaciones sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones porque están enfocados mas a los problemas externos que a buscar una solución.

 

Profesionales proactivos: Se manejan de una manera más independiente. Pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueños de su reacción ante esos estímulos. Se concentran en el círculo de influencia: se ocupan de las cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia.

 

Un ejemplo de reacción proactiva

 

Tenemos una mercadería o servicio que se retrasó por un problema ajeno a nuestra empresa, pero el cliente nos llama y nos manda “a la China” (para no usar otra expresión más común) porque somos responsables por el retraso y no cumplimos lo prometido.

 

Reacción reactiva: Discutimos con el cliente al explicar que el problema no es nuestra responsabilidad y al cortar la llamada, nos ponemos de mal humor por la discusión y eso nos desconcentra. Como estamos nerviosos, la llamada al causante del retraso también termina en una discusión y al final, no tenemos otra opción que esperar que se solucionen las cosas. El resultado de los nervios generados por ambas discusiones genera un malestar y al final del día, el resultado es cansancio y el popular “pire vai” (mal humor).

 

Reacción proactiva: Escuchamos las quejas del cliente, y después de explicar que no es nuestra culpa (puede entender o no), terminamos la llamada con el compromiso de hacer lo posible desde nuestra parte. El “pire vai” (mal humor) es el mismo, por tener que escuchar un reclamo que no debería ser para nosotros, pero el nivel de nerviosismo es menor y nos permite llamar más tranquilo al responsable del retraso y presionar de manera inteligente para pedir que apure el proceso. Una vez cortada la llamada, se analiza las razones del problema y se guarda el episodio como aprendizaje para evitar que en otras ventas no suceda lo mismo.

 

Las acciones en si, son las mismas: Hablar con el cliente, hablar con el proveedor. En ambos casos, hay situaciones que no podemos solucionar nosotros.

 

¿Cuál es la diferencia entonces?

 

Está en 2 actitudes, que son símbolo de proactividad.

1 – Foco en el problema y no en la discusión. Hay una frase que dice que “prefiero ser feliz y perder todas las discusiones de mi vida”. Al hacer foco en discutir con el cliente solo para demostrar que tenemos la razón, se pierde tiempo y energía valiosa que se podría usar para solucionar el problema. Claro que no siempre es fácil, pero vale la pena el esfuerzo de recordar siempre “que es lo que tenemos que solucionar” y no apartarse de ese objetivo.

 

2 – Generar una lección aprendida. Después de cada situación, es de personas proactivas pensar “Que lección aprendimos con esto? Que salió bien? Que salió mal?”. Una mala experiencia nos permite aprender, y guardar ese aprendizaje para las futuras situaciones, nos va permitir reaccionar con mayor libertad e inteligencia.

 

Algo importante: La proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad. Ser proactivo no significa actuar acelerado, de forma caótica y desorganizada, porque así nos dominan los impulsos del momento.

 

Estás buscando nuevas herramientas? Cansado de no conseguir mantener el foco y la energía? Cansado por sentirte lejos de los sueños y metas?  Comenta o ponete en contacto conmigo aqui