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Cómo hacer que tu salón de belleza sea irresistible para tus clientes

Todos queremos que nuestros clientes vuelvan y se sientan súper bien en nuestro local… pero ¿cómo hacemos eso?

 

El secreto está en hacer que cada cliente se sienta especial e importante a partir del momento que entra a mi negocio. Y que toda la información sobre su paso por el local quede registrada.

 

Y aquí hablamos del salón de belleza como ejemplo pero estas ideas sirven para muchas empresas de servicios.

 

Imaginate la siguiente escena:

 

Entras a un salón de belleza, y una amable y sonriente persona te recibe. Si sos cliente, te saluda por el nombre. Si vas por primera vez, esta recepcionista te pregunta el nombre, tu número de teléfono y el día de tu cumpleaños.  Después de ese saludo súper especial, te pregunta qué servicio buscas. Supongamos que queres un lavado. Entonces ella, de nuevo muy amablemente, te pregunta ¿Le gustaría el lavado normal o con alguna hidratación? ¿Quiere aprovechar nuestra promoción del día?

 

Toda la información que la cliente nos da, queda anotada en la ficha que maneja esta recepcionista, que es la cara visible del salón. Mientras esperamos nuestro turno para el lavado, la recepcionista nos pregunta si deseamos tomar agua o café. Entonces la recepcionista anota en la ficha que nosotros preferimos agua.

 

Con esos datos, la siguiente vez que llegamos al salón, una buena recepcionista ya va saludarnos por el nombre, o si no recuerda nuestro nombre, va tener toda nuestra información disponible. Y además de confirmar si vamos a hacernos el mismo servicio de la vez pasada, va ofrecernos otros servicios adicionales que nos ayuden a vernos más lindas aun.

 

El objetivo de todo esto es hacer sentir al cliente su importancia para el salón. Al punto de saber si prefieren tomar agua o café.

 

Ahora, ¿por qué tiene que estar todo eso en una ficha? Por dos motivos.  El primero: Porque la recepcionista no va poder recordar toda la información de toda la clientela. Y el segundo motivo es que al tener en una ficha, no se depende exclusivamente de una persona en recepción que “sabe luego de memoria que servicios se hace Fulana”. Mañana podemos colocar a otra persona en recepción y al tener la información guardada en una ficha, los datos siguen disponibles para seguir atendiendo bien a nuestros clientes.

 

¿Parece difícil? Y tal vez sí, pero a medida que se implementa este método, las clientes se sienten más a gusto, siguen viniendo a nuestro salón y se forma un vínculo de amistad con el cliente que no se rompe fácilmente.

 

Regina Burró

Especialista en Gestión de Negocios de Belleza